En el Rally Maya, la influencia más poderosa se ejerce en silencio. Lejos del ruido de los influencers y de las campañas masivas, los tomadores de decisiones de grandes industrias y coleccionistas icónicos viajan compartiendo el mismo asfalto.
El estatus aquí no se mide por seguidores, sino por el valor de las piezas históricas que conducen y la calidad del networking en el paddock al final de cada etapa.
El verdadero poder no necesita anunciarse.